¡Feliz Año a todos! Sí,seguimos vivos. Llegó el 2013 y nada ha cambiado. Pese a las catastrofistas predicciones mayas, el mundo sigue girando y todos continúa siendo,más o menos, igual. En realidad nunca creí que fueran a cumplirse esos fatalistas augurios, ni por un solo segundo.Lo que me resultaba más increíble es que los oscuros vaticinios de un pueblo que sacrificaba víctimas humanas en disparatados y salvajes rituales, que asesinaba a inocentes para aplacar las supuestas iras de unos dioses inexistentes, llenaran páginas de periódicos, horas de programación televisiva,las líneas de cientos de miles de webs supuestamente dedicadas a la investigación...
Sí, el mundo no ha cambiado,desafortunadamente,sigue estando tan loco como siempre.
El género apocalíptico ha sido bastante fructífero en títulos en estos últimos tiempos. En casi todos ellos asistíamos a la destrucción, por una u otra causa, de todo nuestro mundo, o de parte de él, casi siempre contemplábamos como saltaba por los aires, o era engullido por una inmensa ola destructiva, un monumento famoso, una imagen icónica que era arrasada por el furor de la mortífera hecatombe: La Casa Blanca, el Taj Mahal, la Torre Eiffel....El mundo se iba al garete tras mil y una explosiones,después de una sucesión interminable de planos espectaculares, una serie de imágenes espeluznantes, que pasaban ante nuestros ojos aterrorizados a velocidad supersónica.
Sin embargo, los filmes más afortunados en este dantesco subgénero son,en mi opinión, aquellos que exploran las consecuencias de ese supuesto fin en mayúculas, sin utilizar secuencias explosivas o momentos epatantes, esos que no necesitan mostrar la obligada aniquilación del monumento de marras, ni tres mil detonaciones por segundo. "Testamento final" ("Testament",Lynne Littman,1983) es uno de esos filmes.
Realizado en los años ochenta, en la época en la que la psicosis de una inevitable catástrofe nuclear estaba todavía en su punto álgido (un tiempo en el que se estrenaron películas como "Miracle Mile", "El día después", la estremecedora "Threads", impactante falso documental producido por la BBC, o la imprescindible "Cuando el viento sopla"), es un título interesante y extremadamente modesto.Realizado, en un principio para la televisión, la Paramount vio en él una gran calidad y, finalmente, lo estrenó en salas comerciales.
Nos cuenta, con una ejemplar economía de medios, y un eficaz y sobrio estilo narrativo, los devastadores efectos de una guerra nuclear mundial en la vida cotidiana de los habitantes de un pequeño pueblo de los Estados Unidos, a través de los ojos de una madre que lucha con ánimo y coraje por sobrevivir junto a su familia un día más en medio de la nada, por mantener la esperanza cuando ésta carece de sentido, apoyando a sus seres queridos,ayudando, en lo posible, a sus vecinos. Nos encontramos ante un drama intenso, a la par que discreto, protagonizada por personajes anónimos, que no realizan grandes gestas, no son responsables de proezas sin cuento,pues únicamente tratan de sobrevivir un día más, intentando encontrar un rayo de luz en medio de la oscuridad de un mundo que se muere,un instante de esperanza entre tanto dolor,enfermedad y muerte sin sentido.
Es una historia sin importancia,y por eso es tan importante, porque nos muestra un apocalipsis creíble y humano. Probablemente, si algún día vemos el fin de los tiempos, lo que nos ocurrirá será muy parecido a lo que vive en esta hermosa y dura película la familia Wetherly:no protagonizaremos instantes épicos, ni contemplaremos cómo es destruido el más importante monumento de nuestro país, al menos no en vivo ni en directo (al menos no la gran mayoría de nosotros), será algo mucho más parecido a lo que este pequeño filme nos muestra: una despedida tranquila de la vida, una lucha por la dignidad humana, por seguir soñando aunque nada a nuestro alrededor nos invite a ello,un combate silente y solitario contra nuestros miedos más profundos, en medio del horror, del desaliento, de la miseria.
Si por algo sobresale esta película, de tono extremadamente intimista y, por momentos, teatral, en el buen sentido de la palabra, claro está, es por la interpretación de todo el reparto, sobresaliendo especialmente Jane Alexander, actriz no tan popular como otras grandes de la escena norteamericana, tal vez por su aspecto,o por su forma de ser muy alejados de los estándares hollywoodienses. Ella, auténtico corazón y alma de este filme, realiza una complicada interpretación, una de esas actuaciones que merecen todo el aplauso del espectador: sobria, sin gesticulaciones ni gestos gratuitos, medida,realmente portentosa. Componer un personaje así, con esa pasmosa naturalidad es algo dificilísimo,complicado de ver en el cine donde, demasiado frecuentemente, se premia la sobreactuación.
"Testamento final" no es una gran película, ni una obra maestra, pero si es un título de enorme mérito, que habla sobre seres de carne y hueso y nos muestra un futuro terrible, pero creíble: el fin de los tiempos visto desde una perspectiva interesante,un incómodo y doloroso punto de vista muy alejado de los cánones del cine comercial. Sobre todo, es una cinta profundamente humana y auténtica, y eso siempre merece la pena.

2 comentarios:
Hola Joaquin! No la he visto, pero curiosamente y a raíz de todas estas predicciones fatalistas del fin del mundo, tuve ocasión de ver la que era una desconocida película para mi llamada "La hora final", protagonizada por Gregory Peck, Ava Gardner, Fred Astaire y Anthony Perkins, que me pareció muy digna y con interpretaciones memorables, incluso Ava Garder ,tantas veces cuestionada como actriz, demuestra en este film el talento adquirido con el paso de los años, y el porqué se le asignó el apodo de el animal más bello del mundo. No es un film con grandes pretensiones, ni cuenta con efectos especiales, pero muestra una manera de despedirse de la normalidad pausada, asimilando que el mundo tal y como lo conocemos se acabará, y cada personaje lo afronta de una manera dependiendo de su carácter. En definitiva estas son las películas que a mi me enganchan y me hacen pensar, lo demás son efectos hechos con ordenador que me resultan cansinos y repetitivos. Un abrazo.
Buenas D. JOaquín. Otro que tampoco la ha visto. Intentaremos ponerle remedio. Gracias por el descubrimiento.
Saludos
Roy
Publicar un comentario en la entrada