"Hammer films"... Cualquier cinéfilo identifica esas dos palabras en escasos segundos. Esos afamados estudios ingleses, fueron la cuna del mejor horror gótico desde finales de los años cincuenta, hasta los primeros setenta. Sus películas tenían presupuestos modestos, incluso más de un defecto, sus temáticas se repetían, pero su encanto era innegable. Desde que era muy joven, he sentido un inmenso cariño por los clásicos productos de la factoría británica, un sincero afecto por el encanto inigualable de sus cintas, tesoros imperfectos llenas de momentos inolvidables. Hoy, sin embargo, no voy a recomendar, ningún filme aterrador, ni pretendo escribir sobre vampiros, hombres lobo o los escalofriantes hallazgos lovecraftianos del doctor Quatermass, nada de eso. Voy a dedicar unas líneas a un "thriller" modesto, un producto bastante atípico para lo que se espera de un título surgido de la compañía de James Carreras."Cash on demand" (Quentin Lawrence, 1961), es una película de intriga realizada con pocos medios, rodada en estudio, en un par de decorados bastante simples, con un puñado de buenos actores ingleses, ni más ni menos. Sin duda, es la prueba palpable de lo que se puede lograr con un guión bien estructurado y unos pocos personajes correctamente dibujados, una obra humilde pero meritoria, que mezcla, en un cóctel bien agitado, suspense, retrato social y cuento navideño, sin que ninguno de esos componentes estropeen el resultado final del combinado, una bebida que deja un sabor de boca inmejorable.
Sobre el argumento, es mejor conocer lo menos posible. La acción transcurre en una oficina bancaria de pueblo, poco antes de Nochebuena. Como todos los días, los empleados se colocan en sus puestos y se preparan para comenzar la rutina diaria, algunos con mejor talante que otros. Todos tienen algo en común: detestan a su director, un hombre engreído, frío, de carácter duro y enérgico. Es un tipo metódico y escrupuloso hasta el delirio, que tiene todo demasiado bien organizado. Para él la vida carece de sorpresas, todo debe estar en su sitio y, si observa la más mínima imperfección, descarga sus iras contra sus subalternos, sin miramientos ni delicadezas. Pero ese día algo va a suceder, una visita inesperada cambiará su perspectiva y dará un giro de ciento ochenta grados a su mundo perfecto y ordenado, volviéndolo del revés en pocos minutos...
El drama se desarrolla casi en tiempo real. El filme dura una hora y veinte y la acción, salvo por un par de detalles, va casi a la par. Estamos ante un título de intriga, de cierto suspense, alejado de los cánones habituales de la "Hammer", si bien, no es el único, pues, en otras ocasiones, la productora se ha aventurado con experimentos génericos que se alejaban del terror gótico, como en la interesante y osada, para su época, "Never Take Sweets from a Stranger".
Su director, Quentin Lawrence, desarrolló casi toda su carrera en televisión, pero demuestra que sabe guiar con correcto pulso dramático la acción, ayudado por unos grandes actores. Peter Cushing, el protagonista, es sobradamente conocido por su participación en películas terroríficas. Trabajó a menudo en la factoría "Hammer" y, en demasiadas ocasiones, se encargó de dar lustre a papeles que eran inferiores a su gran talento. Aquí da muestras de su depurada técnica, de lo estupendo actor que era, un todoterreno, capaz de dar vida al más intrépido de los héroes o al más pérfido de los villanos. A su lado, interviene un grupo de acreditados intérpretes británicos, encabezados por André Morell, que acompañó a Cushing, encarnando al doctor Watson, en la inolvidable "El perro de los Baskerville".Morell y Cushing son los que llevan realmente el peso del argumento, interesante, curioso y realmente bien construido.
No estamos ante una película de campanillas, uno de esos grandes dramas que quitan el hipo, nada de eso. Es un filme sencillo,simple, pero que tiene un gran mérito, un "thriller" pequeño, muy bien realizado, en el que nada es lo que parece, que sabe contar una historia atrayente, dinámica y enigmática, enganchando al espectador desde que comienza la intriga hasta que termina, sorprendiéndole de manera agradable y elegante, sin descuidarse en instante alguno. Una de esas joyas olvidadas que tanto me gusta recomendar, de cuando en cuando.Seguro que os gusta tanto como a mí, si tenéis la ocasión de verla. No os la perdáis.





